
La paz mundial está gravemente amenazada
Inauguración del Foro por la Paz
Queridos José Luis, Enrique, Marta, Gloria
Queridos compañeros aquí presentes:
Es para el Partido Comunista de Cuba un honor participar en este Foro Internacional por la Paz, convocado por el Partido Comunista de España, en un momento de peligros reales crecientes para la humanidad.
La paz mundial está gravemente amenazada.
Vivimos una época en la que las guerras se multiplican, en la que el gasto militar despilfarra recursos que deberían destinarse a la salud, la educación, la vivienda y la vida digna, y en la que el orden internacional se rige cada vez más por la ley del más fuerte.
Asistimos a una carrera armamentista irresponsable, a la expansión de alianzas militares agresivas, a la militarización de Europa y a un riesgo nuclear que creíamos superado. Mientras tanto, cientos de millones de personas sufren el hambre, la pobreza, la migración forzada y la crisis climática.
El Partido Comunista de Cuba sostiene que no puede haber paz para unos pocos mientras otros sufren el genocidio como el que el régimen sionista de Israel está llevando a cabo en la Franja de Gaza. No puede haber paz verdadera mientras se impongan sanciones ilegales, se bloqueen economías enteras o se financien golpes de Estado.
Por eso este foro debe ser un espacio para construir una nueva cultura de paz: una que no mercantilice la seguridad, que no legitime intervenciones militares con falsas banderas humanitarias, que no acepte el silencio cómplice ante el genocidio o la agresión.
Queridos compañeros:
La Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en La Habana en 2014, fue una decisión soberana de nuestros pueblos: renunciar al uso y a la amenaza del uso de la fuerza, resolver las diferencias mediante el diálogo, respetar la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados.
Hoy esa Zona de Paz está fuertemente amenazada por el resurgimiento de la doctrina Monroe, que el gobierno de Estados Unidos ha puesto en el epicentro de sus relaciones con América Latina y el Caribe; con gobiernos títeres de corte fascista, con bases militares renovadas, injerencias, golpes de Estado, sanciones coercitivas y doctrinas de dominación. Defenderla es defender la paz del mundo entero.
Esa Zona de Paz enfrenta hoy otro peligro: el regreso del neoliberalismo, que amenaza a todo el continente. Ajustes brutales, privatizaciones, endeudamiento externo, tratados de libre comercio que saquean nuestros recursos. El neoliberalismo no es solo una receta económica: es un proyecto de dominación que profundiza la pobreza, despoja a los pueblos y prepara el terreno para la intervención y la guerra.
Queridos camaradas:
No podemos renunciar al Derecho Internacional, a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Hay que rescatarlos como referente indispensable para avanzar hacia un mundo de paz, sin guerras de expansión, sin crueles bloqueos, que castigan colectivamente a los pueblos cometiendo genocidios silenciosos, como es el caso de Cuba.
Desde Europa, hay una responsabilidad histórica. No podemos asistir como espectadores al aumento del gasto militar, a la instalación de nuevas bases, a la complicidad con la OTAN o al silencio ante las agresiones imperialistas. La izquierda europea, el movimiento pacifista, los sindicatos, los colectivos feministas, ecologistas y juveniles tienen mucho que aportar. La paz también se construye en las plazas, en las universidades, en los centros de trabajo y en la cooperación entre pueblos.
Invitamos a todas las fuerzas de izquierda y progresistas de Europa y del mundo a sumarse a esta tarea. No somos ingenuos: sabemos que los poderes hegemónicos no renunciarán voluntariamente a sus privilegios. Sabemos que el imperialismo no se detiene con buenos deseos. Pero también sabemos que la historia la escriben los pueblos cuando se levantan unidos. La paz es posible, y tenemos la responsabilidad histórica de hacerla realidad.
Que este foro sea un llamado unitario contra el belicismo. Que sea un espacio de encuentro, de debate franco y de compromisos concretos. Que nadie salga de aquí con las manos vacías, sino con tareas claras: denunciar la guerra, exigir el desarme, defender la soberanía de los pueblos y construir puentes de solidaridad.
¡Avancemos unidos por la paz, por la vida, por la humanidad!
Muchas gracias.




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