
65 años cuidando de la primera infancia en Cuba
El 10 de abril de 1961, apenas una semana antes de la invasión mercenaria a Playa Girón, tres centros educativos abrieron sus puertas en barrios humildes de La Habana: el Camilo Cienfuegos, el Ciro Frías y el Fulgencio Oroz. No eran simples guarderías. Eran los primeros Círculos Infantiles de Cuba, una obra emblemática de la Revolución que buscaba, simultáneamente, liberar a la mujer del encierro doméstico y garantizar una educación integral a la primera infancia.
Vilma Espín, heroína de la Sierra Maestra y fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), fue la impulsora directa de la idea. En el acto constitutivo de la FMC, el 23 de agosto de 1960, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro le encomendó la tarea. El objetivo era claro: crear “centros infantiles de nuevo tipo” para que las madres trabajadoras y estudiantes pudieran incorporarse plenamente a la vida productiva y social, mientras sus hijos recibían atención educativa, nutricional y sanitaria desde edades tempranas (generalmente desde los 12-14 meses hasta los 6 años).
Para fines de 1961 ya existían 37 círculos en todo el país. Se trataba de una respuesta directa a la realidad prerrevolucionaria: antes de 1959, la atención a la infancia se limitaba a asilos para huérfanos o niños en situación de abandono, sin enfoque educativo sistemático. Los Círculos Infantiles representaban un salto cualitativo: socialización temprana, formación en valores socialistas, desarrollo integral y, sobre todo, un acto de justicia social.
Seis décadas y media después
En la actualidad, Cuba cuenta con 1.093 Círculos Infantiles atendidos por más de nueve mil educadoras. Aunque no cubren toda la demanda, atienden a más de 154.000 niños y niñas, priorizando a hijos de madres trabajadoras y estudiantes. A estos se suman unas 250 Casitas Infantiles (pequeños centros ubicados en centros laborales, cooperativas y entidades estatales), que surgieron como variante flexible ante las limitaciones de infraestructura.
El sistema de atención a la primera infancia en Cuba alcanza, según datos oficiales y UNICEF, una cobertura cercana al 96 % cuando se combinan modalidades formales (círculos y aulas de preescolar) y no formales (el programa Educa a tu Hijo, que orienta a las familias en comunidades rurales o sin acceso directo a círculos).
Sin embargo, la realidad actual está marcada por la profunda crisis económica que vive el país: escasez de combustible, apagones prolongados, inflación, desabastecimiento de materiales y la migración de personal calificado. ¿Cómo se mantiene el servicio?
- Adaptaciones creativas ante la contingencia electroenergética: En muchas provincias se han modificado horarios (entrada más tarde y salida más temprano) para facilitar el traslado de niños y padres en medio del déficit de transporte y combustible. Los centros priorizan la atención a sectores clave de la economía.
- Recuperación de capacidades: En 2024 y 2025 se han rehabilitado salones y abierto nuevas Casitas Infantiles. Solo en 2024 se beneficiaron más de 45.000 niños con estas modalidades.
- Colaboración internacional: Proyectos con UNICEF han permitido la rehabilitación de centros y el fortalecimiento de programas de parentalidad y educación integral.
- Esfuerzo humano: Las educadoras y auxiliares pedagógicas continúan trabajando con “amor y profesionalismo”, según relatan reportajes oficiales, a pesar de limitaciones de juguetes, materiales didácticos y recursos básicos. No se reportan cierres masivos; al contrario, se insiste en que “no han cerrado sus puertas”.
Un legado que trasciende las dificultades
Los Círculos Infantiles no solo han sobrevivido; han evolucionado. Pasaron del Instituto de la Infancia (creado en 1971) al Ministerio de Educación en los años 80 y se integraron al subsistema de educación preescolar. Hoy combinan currículo nacional con adaptaciones locales y enfatizan el desarrollo socioemocional, la higiene y la preparación para la primaria.
En un contexto de envejecimiento poblacional, baja natalidad y crisis estructural, mantener abierta esta red es, para el Gobierno cubano, una prioridad estratégica que simboliza el compromiso con la emancipación femenina y la protección de las nuevas generaciones.
Sesenta y cinco años después de aquella inauguración en medio de las amenazas, el cerco energético y el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, los Círculos Infantiles siguen siendo uno de los emblemas más visibles de la Revolución Cubana. No son perfectos. No escapan a las carencias del país. Pero, en la Cuba de 2026, siguen abiertos, siguen educando y siguen cuidando el futuro.
Como dijo alguna vez Vilma Espín: era “una obra de infinito amor”. Y ese amor, al parecer, todavía resiste.




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