
Cuba y San Petersburgo: crece la hermandad
SAN PETERSBURGO, Federación de Rusia.— Los encuentros de este viernes entre el miembro del Buró Político Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y las máximas autoridades de esta histórica ciudad trascendieron el mero protocolo diplomático para convertirse en un emotivo testimonio de afecto invariable.
Más allá de las agendas oficiales, lo que se palpó en el ambiente fue la calidez de una hermandad forjada a lo largo de décadas, un sentimiento de cercanía que solo puede surgir de una historia común cargada de luchas, solidaridad y sueños compartidos; de esos lazos que son fruto de una memoria colectiva y de un respeto mutuo.
Y lo confirmaron las palabras de Alexander Beglov, gobernador de San Petersburgo, al referirse a Cuba como «la Isla de la libertad» y calificar las relaciones de «siempre especiales». Esa era la voz de la antigua Leningrado que en su memoria guarda un lugar único para la nación caribeña desde aquellos días en que no se rindió ante el peor asedio nazi y contó con jóvenes cubanos que participaron como combatientes.
Durante el intercambio, Beglov envió un especial agradecimiento al Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, por recibirlo en menos de una semana en la Mayor de las Antillas y por el fructífero diálogo que sostuvieron para consolidar importantes proyectos de trabajo entre ambas naciones.
Apostamos a que existan más ciudades hermanadas entre Rusia y Cuba como muestra de las profundas relaciones bilaterales que nos distinguen, apuntó el Gobernador, a la vez que ratificó que «nuestra nación siempre estará al lado de Cuba» y «la seguiremos apoyando en la defensa de su independencia y soberanía».
Señaló que como parte de acuerdos logrados entre Cuba y San Petersburgo está la visita este año de estudiantes al Campamento de verano y al festival Velas Escarlatas celebrado aquí. Finalmente, deseó al dirigente partidista y a la delegación que lo acompaña en su visita oficial a la nación, en particular a esta ciudad, «éxitos», convencido de que «Rusia siempre estará al lado de Cuba».
Por su parte, Morales Ojeda manifestó su satisfacción por este nuevo encuentro en menos de una semana y agradeció todas las atenciones recibidas en su segunda visita a la ciudad. Al referirse al excelente estado de los vínculos entre ambos países y de los fructíferos intercambios sostenidos en estos días, aseguró que «hemos sido recibidos como se acoge a los buenos amigos».
Igualmente, resaltó el crecimiento de los nexos entre San Petersburgo y La Habana, Santiago de Cuba y Matanzas. «Nuestra intención es, también, avanzar en los vínculos de nuestros comités provinciales del Partido en esos territorios con la estructura del partido Rusia Unida de esta ciudad, lo cual contribuirá notablemente a un desarrollo más integral de las relaciones», dijo.
El Secretario de Organización del Comité Central del Partido, además, agradeció la posición firme e invariable de este territorio euroasiático en la lucha contra el recrudecido bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, así como las ayudas recibidas para resarcir los daños ocasionados por el devastador huracán Melissa en el oriente del país.
«Tenga la seguridad de que con la misma celeridad con que hemos llevado nuestras magníficas relaciones, vamos a trabajar en los nuevos proyectos pactados. Nada podrá borrar el principio de amistad y de cooperación que nos ha mantenido unidos, sobre todo, en estos tiempos complejos», aseveró.
SE FORTALECEN LOS VÍNCULOS INTERPARLAMENTARIOS
En esta hermosa, moderna y entrañable ciudad, Morales Ojeda también dialogó con Alexander Belsky, presidente de la Asamblea Legislativa, donde destacó las relaciones de hermandad que existen entre los dos pueblos y la importancia de consolidar los vínculos interparlamentarios, pues «nuestras asambleas tienen mucho que aportar en su funcionamiento».
Además, transmitió un cordial saludo del Presidente del Parlamento cubano y del Consejo de Estado, Esteban Lazo Hernández; destacó el sentido afecto del pueblo ruso hacia el cubano; puso énfasis, sobre todo, en afianzar en las generaciones más jóvenes ese cariño mutuo; y consideró que esta visita fortalece convicciones y promueve para ambas partes nuevos compromisos.
«Desde el Partido, estamos en la mayor disposición de ampliar la colaboración en sectores como la producción de alimentos, la biotecnología, la salud y el intercambio cultural, lo cual influirá en el bienestar de nuestros pueblos», señaló Morales Ojeda, a la vez que resaltó que lo logrado en estos años es muestra de los acuerdos suscritos entre ambos Gobiernos, y de los consensos alcanzados por los presidentes Miguel Díaz-Canel Bermúdez y Vladímir Putin.
Por su parte, Alexander Belsky significó que le «alegraba mucho darle la bienvenida en la sede de la Asamblea» y recordó que, como a él, fue un honor recibir en San Petersburgo al mandatario cubano antes de viajar a Moscú para participar en la conmemoración del aniversario 80 de la victoria en la Gran Guerra Patria y los 65 años de las relaciones bilaterales entre nuestros países.
Además, resaltó el apoyo mutuo en causas como la lucha contra el criminal bloqueo a la Isla y la imposición de sanciones unilaterales, también de Estados Unidos a Rusia, «por lo cual tenemos que estar juntos». Asimismo, calificó de excepcional el trabajo ejecutado en el país para enfrentar el huracán Melissa, lo que permitió que ninguna vida se perdiera, y trasladó «toda su solidaridad con las familias afectadas».
En esta jornada, Morales Ojeda visitó el impresionante Crucero Aurora, conservado como buque museo y uno de los íconos de la Revolución de Octubre de 1917. Además, recorrió el Palacio Smolny, histórico edificio que fue elegido por Lenin como cuartel general bolchevique durante ese trascendental suceso. En él visitó las oficinas donde trabajaron —cada uno en su tiempo y con sus responsabilidades— Lenin y Putin, líderes de Rusia.
Poco después, en el libro del visitante, escribió que «este es un lugar donde la historia no solo se estudia, sino que se respira» y que entre sus muros «uno puede sentir las decisiones que cambiaron el curso del siglo XX». Además, convocó a preservar «este símbolo sagrado para las actuales y futuras generaciones» y que «nunca deje de inspirar a los que, como los cubanos, luchamos por un mundo más justo».




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